jueves, 25 de agosto de 2011

La ley de la muerte digna

Hoy acabo de oir en la radio de mi coche hablar del primer caso de aplicación de la ley de la muerte digna en Andalucia. Tenia entendido que la señora en cuestión no deseaba vivir en condición vegetativa y me he quedado de piedra al oir que el hijo dice que su madre habia dicho…Es decir, no hay prueba escrita, solo la palabra del hijo.

Quiero hacer un inciso. Hace muchos años en el Canal Satélite emitieron un documental sobre la pena de muerte. Contaron que la pena de muerte siempre tenia un fin ejemplificador. Con ese propósito las ejecuciones eran públicas, se hacían en las plazas, ante una muchedumbre. El fin era aleccionar sobre las consecuencias que tenia no cumplir la ley. Por lo visto, a principios del siglo XIX hubo en Londres una serie de disturbios durante la ejecución de un bandido muy popular. Como consecuencia las ejecuciones se hicieron “en privado” dentro de las cárceles dándoles la mínima publicidad. Concluía un verdugo lo siguiente: “Si el fin de la pena de muerte es aleccionador, las ejecuciones deben de ser públicas, es mas, deberían ser televisadas en directo y en horario de máxima audiencia. Los padres deberían ser los mas interesados en sentar a los hijos delante del televisor para contemplarlas”. Lógicamente, el documental era contrario a la pena de muerte como creo que casi todo el mundo. Yo soy contrario a que se aplique la pena de muerte (sea el estado, la ETA o un particular).

Con esta misma premisa y aplicado a casos como el de esta pobre señora yo concluyo lo siguiente:

Los médicos están para curar no para matar; están para poner sondas nasogástricas no para quitarlas. Por tanto, si tanto desea la muerte de su madre que sea el propio hijo quien le arranque la sonda a la madre. Pero como no hay ninguna dignidad en una muerte por hambre y sed (podría ser una muerte agónica que puede durar unos cuantos días) lo mas rápido sería que el hijo le pusiera una inyección de un sedante fuerte a la pobre madre para dormila para siempre. Y a este tipo de muertes habría que darle la máxima publicidad posible, particularmente entre personas de edad avanzada para que vean lo que les puede ocurrir.

Y, sobre todo, que comprueben el sentido del voto. Que echar ese papelito con el puño y la rosa en la urna cada cuatro años trae consecuencias.

1 comentario:

  1. Lo mejor de todo es que la señora en cuestión no dejó nada de su "voluntad de morir" por escrito, si no que según su hijo, ella ya se lo había expresado con anterioridad.
    Vaya,vaya...
    A lo mejor también le expresó lo que opinaba de Mourinho o si veía plausible la Teoría de las cuerdas o el futuro del euro.

    Pero eso sí, el hijo de esta pobre señora no nos ha confirnado tales puntos.

    Lo que está claro es que el "matarile" al anciano enfermo toma fuerza.
    Se va a poner complicado salir de un hospital vivo si tienes la mala suerte de ingresar en uno de ellos.
    El puntillero puede estar tras la puerta.

    Yo, a mi cuñada, que se ha roto un dedo del pie, le he dicho que haga testamento.
    Por si acaso.

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