jueves, 17 de diciembre de 2009

El timo de la comida de Navidad

El miercoles 16 de Diciembre de 2009 asisti a la comida de naavidad con los compañeros de la oficina. He estado muchos años sin ir porque aun recuerdo la estafa de la comida del año 2000 en la que nos soplaron 6000 pesetas y salimos muertos de hambre de un conocido restaurante sito en la gran plaza con nombre de rey arabe.

Bien, el caso es que este año 2009 cuando me llamó el compañero me cogió desprevenido y acepté. Craso error que nunca olvidaré. Lugar del evento Casa Mezquino (no es su nombre real sino parecido) en Camas (Sevilla). En la barra nos dan una caña de cerveza sin nada de picotear; cuando terminan de llegar todos los compañeros (en total somos trece) pasamos al salon.

Primer plato: una bandejita con lonchas de jamon, trozos de queso y caña de lomo. En mi lado somos cinco a repartir el contenido de las bandejas. Consigo dos trocitos de queso, una lonchita ridicula de jamon y un trocito de caña de lomo. Todo de calidad pero cantidad infinitesimal.

Segunda bandeja: un revuelto frio de setas con unas gambas y algo de jamon. Me toca una cucharada sopera del revuelto. Esta frio e insipido. Tengo hambre.

Tercera bandeja: langostinos numero 1 del carrefú al ajillo. Asquerosos pero tengo hambre. Me como tres langostinos.

De beber han puesto en la mesa dos jarras de un litro de cerveza y tres botellas de vino tinto peleon.

El camarero nos pregunta que queremos de plato principal. Opciones: presa iberica, solomillo iberico, dorada. Opto por la presa. Mi compañero me dijo que habria solomillo de ternera; en ese momento descubre que ha sido engañado. El hambre me esta matando.

Viene la presa. Sobre un plato pequeño un filetito de presa ridiculo con cuatro patatas fritas hace meses. La carne esta buena pero las tripas no paran de sonarme. Ya han parado de poner mas bebidas asi que en total he bebido mi caña de cerveza y una copa de tinto peleón.

Postre: no hay eleccion, un hojaldre industrial asqueroso y pequeño con un merengue vomitivo. Practicamente nadie lo toca. Acompañan con una copita de un cava de los peores que jamas haya probado ( debe de ser la primera produccion de algun pais africano).

A Dios gracias nos da una tacita con un par de mililitros de cafe con leche. De los trece comensales cuatro piden cubatas que, por supuesto traen preparados a la mesa sin que se pueda ver las botellas de los licores.

Coste total a pagar por cada comensal: CINCUENTA EUROS.

Nadie dice ni una palabra. Me despido felicitando a los compañeros por tan magnifica comida y por el nivel del restaurante elegido. Llego a casa y me presparo un bocadillo de jamón. Pienso para mis adentros: ya no me pillais mas...

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